Puedes tener una infección de transmisión sexual (ITS) y sentirte perfectamente bien. Muchas no producen dolor, secreciones, llagas ni otras molestias evidentes, por lo que una persona puede tener una infección y transmitirla sin saberlo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de un millón de infecciones de transmisión sexual curables son adquiridas cada día en el mundo entre personas de 15 a 49 años, y una gran proporción son asintomáticas.

¿Cuáles son algunas de las ITS más frecuentes?

Entre las infecciones transmitidas mediante relaciones sexuales se encuentran la clamidia, gonorrea, sífilis, tricomoniasis, herpes genital, virus del papiloma humano (VPH), hepatitis B y VIH.

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Algunas pueden curarse con el tratamiento adecuado. Otras, especialmente algunas infecciones virales, pueden controlarse aunque no siempre puedan eliminarse completamente del organismo.

La ausencia de síntomas no significa ausencia de riesgo.

¿Qué señales pueden aparecer?

Cuando existen manifestaciones, pueden incluir secreciones vaginales o uretrales inusuales, ardor al orinar, llagas o lesiones genitales, dolor durante las relaciones sexuales, molestias pélvicas o erupciones.

Pero intentar saber únicamente por los síntomas si existe una ITS puede llevar a errores.

Realizarse las pruebas adecuadas es la forma de saber si existe una ITS que puede detectarse mediante análisis.

¿Cuándo deberías considerar hacerte una prueba?

No existe una frecuencia idéntica para todas las personas.

La edad, el número de parejas, las prácticas sexuales, el embarazo, una nueva pareja y otros factores modifican las recomendaciones.

Por ejemplo, los CDC recomiendan que todas las personas entre 13 y 64 años se realicen al menos una prueba de VIH. Para infecciones como clamidia, gonorrea o sífilis, la frecuencia depende del perfil individual de riesgo.

Una conversación con un profesional de salud puede ayudar a determinar qué pruebas corresponden en cada caso y cuándo conviene realizarlas.

El preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina por completo

El uso correcto y constante del preservativo es una de las herramientas más importantes para disminuir la transmisión del VIH y numerosas ITS.

Sin embargo, no ofrece protección absoluta frente a todas ellas. Algunas infecciones pueden transmitirse mediante contacto con áreas de piel no cubiertas por el preservativo, como ocurre con ciertos casos de herpes, sífilis o VPH.

También existen vacunas eficaces contra dos infecciones virales: hepatitis B y VPH.

El VPH merece atención especial

El virus del papiloma humano es extremadamente frecuente. La OMS señala que casi todas las personas sexualmente activas adquirirán alguna infección por VPH en algún momento, generalmente sin síntomas.

En aproximadamente el 90 % de las personas, el organismo controla la infección por sí mismo.

Sin embargo, una infección persistente por determinados tipos de VPH de alto riesgo puede provocar cáncer de cuello uterino y también está relacionada con cánceres de ano, pene, vulva, vagina y determinadas zonas de boca y garganta.

La vacunación contra el VPH y el cribado del cáncer cervical son herramientas fundamentales de prevención.

Hablar de salud sexual también es prevención

Vergüenza, miedo o temor a ser juzgado todavía llevan a muchas personas a evitar hablar sobre su salud sexual.

Pero hacerse una prueba de ITS no significa necesariamente que exista una infección ni constituye una acusación contra la pareja.

Es una herramienta preventiva.

Hablar con la pareja, utilizar protección, vacunarse cuando corresponda y realizarse las pruebas recomendadas permite tomar decisiones con mayor información y responsabilidad.

Sentirse perfectamente bien no siempre significa que una infección de transmisión sexual esté ausente.